La disputa de grandes acontecimientos y la organización de torneos de fútbol o maratones se ha convertido en otro actractivo para visitantes más que mueve unos 14.000 millones al año.

La final de la Liga de Campeones que acogió Madrid el pasado 1 de junio es quizá el ejemplo más ilustrativo. O la carrera de MotoGP que albergará el Circuit de Barcelona-Catalunya el fin de semana del 14 al 16 junio.

Se trata de grandes acontecimientos capaces de reunir a decenas de miles de personas de diferentes partes de España y de países vecinos: estos eventos que sobrepasan el ámbito estrictamente deportivo y se convierten, desde el punto de vista turístico, en un reclamo más para una ciudad o una región.

En 2017, último año con cifras disponibles, el deporte generó 10,12 millones de turistas, que se dejaron 13.803 millones de euros en total. Estas magnitudes no han dejado de subir, de manera que en solo un lustro el importe económico se ha disparado un 40,6% y la cifra de visitantes lo ha hecho en un 17%, según un estudio elaborado por la profesora de Economía y Empresa de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) Nikole Calemba.

Debe tenerse en cuenta que el grueso de los ingresos por esta actividad procede de los visitantes extranjeros, con 12.846 millones de euros, según el INE y Egatur, frente a los 957 millones de los residentes nacionales.

La experta defiende que deporte y turismo vayan de la mano. “La sinergia se ve como una estrategia en la que el deporte beneficia en diferenciar el producto, mejorar las ventajas competitivas del destino y en promover el desarrollo socio-económico de cualquier ciudad o país. Permite diferenciarse como destino y en las estrategias de promoción de marca y destino”, expone.

Una de las últimas tendencias consiste en el impulso de centros de alto rendimiento deportivo que atraen a selecciones de categorías inferiores. Un ejemplo es el municipio de Salou (Tarragona), que ha acogido combinados sub-15 y sub-17 de Alemania, Holanda o República Checa para pretemporadas o concentraciones. Este municipio de la Costa Dorada se ha especializado en torneos de fútbol en Semana Santa y este año, a pesar del mal tiempo, contribuyeron a que los hoteles se llenasen al 85%. Otro factor que debe tenerse en cuenta es la contribución a desestacionalizar el turismo.

Según Kalemba, las regiones que destacan para atraer este tipo de turismo son, además de las islas, Andalucía, la Comunidad Valenciana y Catalunya. “Es imprescindible tener buenas conexiones en tren o aeropuerto, alojamientos y buenas instalaciones hoteleras”, resume la experta, que señala la importancia, además, de tener una oferta complementaria adicional, como son parques temáticos o museos relacionados con el deporte, por ejemplo.

La profesora de la UOC diferencia el turismo de élite, que es minoritario, aunque presenta un gasto más elevado, del amateur o de aficiados, que genera menos dinero, pero más personas, sobre todo por el desplazamiento de amigos y familiares. Y no todo es fútbol. Además del deporte rey, también atraen a miles de aficionados las maratones, el ciclismo, el senderismo o el triatlón.

“El turismo deportivo crea oportunidades para otros negocios, como el transporte aéreo, pero también para para otros ámbitos, como fisioterapeutas, dietistas o restaurantes”, expone Kalemba, quien considera que existe ámbito de mejora “para que todos los establecimientos se adapten a este tipo de visitas y ofrezcan servicios adicionales o específicos”.

Fuente: http://www.expansion.com/directivos/deporte-negocio/2019/06/09/5cfccf89468aeb2a568b45c4.html

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