Los malos resultados en pista impiden a McLaren y Williams atraer sponsors cuya inversión alcance los 20 millones de euros anuales.

F1 Sponsorship

 

En las dos últimas décadas del siglo XX su poderío fue tal que entre ambas se repartieron 16 títulos de pilotos y otros tantos de constructores. Pero ahora, casi 20 años después, solo McLaren ha conseguido aumentar su historial de triunfos con el campeonato de Lewis Hamilton en 2008. Desde el comienzo del nuevo milenio, Williams ha visto cómo sus monoplazas han ido perdiendo competitividad, hasta el punto de que ni si quiera ganar una carrera en toda una temporada es un objetivo realista. Ninguna de las dos lo ha conseguido desde 2012 y, como no podía ser de otro modo, esto ha afectado a sus ingresos por publicidad.

Los patrocinadores abonan más o menos millones de euros a un equipo en función de los resultados que este vaya a lograr en pista, y tanto McLaren como Williams son el ejemplo perfecto de cómo el pasado sirve de poco a la hora de negociar la cuantía de acuerdos publicitarios.

Eso sí, cuando se atraviesa un mal momento deportivo existen dos opciones. Que la escudería rebaje su caché para que las marcas sigan invirtiendo dinero en ella, y así suavizar el impacto que tenga en las finanzas de la formación los malos resultados, o seguir vendiendo a un alto precio los espacios del monoplaza donde se posiciona el logotipo de una empresa. De este modo, se da a entender que el bache es algo pasajero y que no se quiere devaluar el producto que ofreces.

Williams se decantó por la primera opción, y el tiempo ha demostrado que fue un acierto, ya que, desde su separación con BMW en 2015, ha cerrado numerosos acuerdos publicitarios de menor cuantía que los de las principales escuderías, pero estos han hecho sostenibles sus cuentas cada temporada. Actualmente, la escudería británica tiene en Martini y Rexona sus dos principales sponsors que significan un ingreso conjunto de 30 millones de euros. Esa cifra que recibe de dos empresas, Ferrari o Mercedes los obtiene de un único anunciante.

McLaren, en cambio, no rebajó sus exigencias de inversión a potenciales sponsors y comenzó una asociación con Honda en la que la marca del ala dorada inyectaba 100 millones a las arcas del equipo inglés. Los tres años que duró esta alianza fueron un desastre en cuanto a resultados, lo que llevó a McLaren a romper con los japoneses al acabar la temporada 2017. Ahora, la segunda formación con mayor palmarés de la parrilla se encuentra sin ninguna empresa que invierta al menos 10 millones en patrocinarles.

 

F1 Sponsorship

 

Sin un sponsor que apueste de manera decidida por estas dos históricas formaciones de la categoría reina del automovilismo, los próximos años se presentan muy complicados para ambas. La actual F1 exige tener a un grupo automovilístico de tu lado, es decir, que haga una unidad de potencia a medida, para poder aspirar a ganar carreras, y ni Williams ni McLaren lo tienen.

Este problema se suma al decrecimiento en el interés de audiencias jóvenes por la Fórmula 1, lo cual no hace más que perjudicar a las escuderías ya que las marcas no verían con buenos ojos invertir en un deporte que día con día se transforma en un deporte de nicho. Es una realidad que el futuro para el deporte automotriz no es muy alentador y, así como los ejemplos de McLaren y Williams, seguramente surgirán noticias sobre equipos que tendrán que fusionarse para sobrellevar los gastos o, si no hay otra opción más, abandonarán el torneo.

Fuente: http://www.expansion.com/directivos/deporte-negocio/2018/11/07/5bd1fca546163fbd418b45e4.html

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