Ben Francis, entonces un muchacho de 19 años, tuvo el tiempo o la energía para fundar su propia marca deportiva, Gymshark.

Muchos emprendedores jóvenes tienen que encontrar tiempo para trabajar en sus ideas al margen de una jornada laboral de ocho horas, y Francis no fue la excepción. En 2012, estudiaba en la universidad a tiempo completo y por la noche repartía pizzas.

“Me despertaba e iba a la universidad, terminaba pasado el mediodía y después trabajaba en Pizza Hut desde las 5 de la tarde hasta las 10″, recordó.

“Iba al gimnasio y básicamente quería estar en la industria del fitness. Quería eso combinado con un portal de internet dedicado a la venta de productos para el gimnasio”, explicó Francis.

“”Recuerdo que una tarde estaba en el gimnasio y miré alrededor, sentí que nadie tenía la ropa que yo quería ponerme. Así que me dije ‘la voy a hacer yo mismo'”, anotó.

En el garaje

Entonces se puso a trabajar.

Lo primero fue buscar un capital semilla, que fue aportado por su hermano y sus amigos. Con ese dinero, Francis se compró una máquina de coser y una impresora y comenzó a producir camisetas en el garaje de sus padres.

“Mi abuela hacía cortinas, así que ella me enseñó a coser. Recuerdo que estaba pensando en 10 órdenes que teníamos y que hacer 12 o 15 productos me iba a llevar todo el día. Pero fue muy divertido”, dijo.

Siete años después de comenzar su aventura, Francis admite que, después del primer impulso de Gymshark hacia la ropa deportiva, la empresa no tenía un gran plan de expansión.

Lo único cierto es que yo quería ponerme esa ropa para ir al gimnasio“, dijo el joven, que ahora tiene 26 años.

Entonces llegó la hora elegir las estrategias. Y una de ellas fue la de comenzar a producir camisetas sin manga, llamadas “esqueleto”, para adolescentes flacos y aún sin músculos para mostrar.

Crecimiento

Gymshark ahora tiene cerca de 1,2 millones de clientes y 215 empleados en sus oficinas en el centro de Reino Unido.

Pero, ¿cómo ha hecho para crecer tan rápido? Para hacer el relato corto, el asunto va por utilizar las redes sociales en su máxima expresión.

Más específicamente, Gymshark comenzó a enviar ropa gratis a usuarios clave en las redes: fisiculturistas prominentes y otros gurús del ejercicio, como Lex Griffin y Nikki Blackketter.

La idea es que estas estrellas de las redes hablaran bien de sus productos y, de esa manera, sus seguidores en YouTube e Instagram comenzaran a comprarlos.

La idea funcionó mejor de lo que Francis pensó: las ventas se dispararon.

Fuente: https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-45707200

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