China participó de un sólo mundial en su historia y quedó eliminada en primera ronda. A pesar de su pasado, planea salir campeón del mundo en 2050 y para eso se prepara. ¿Cómo? Con la misma paciencia que armaron la Muralla china hace cientos de años. El plan está trazado en etapas marcadas por los años.
El presidente chino Xi Jinping es fanático del fútbol y además sabe que es el deporte más importante del mundo. Para convertirse en una potencia y jugar de igual a igual con el resto de las selecciones es mucho el trabajo que hay que hacer con los jóvenes, y para eso armó el plan.

De la mano de la Comisión Nacional de Reforma y Desarrollo -principal órgano de planificación económica del país- el presidente chino anunció un plan para desarrollar la mayor economía deportiva del mundo y que su valor sea de 782 mil millones de euros para el año 2025.
Para generar buenos jugadores lo primero es que los niños jueguen el deporte. Por este motivo las escuelas chinas empezaron a agregar al fútbol como deporte obligatorio y para el año 2025 quieren tener 50 mil escuelas de fútbol a lo largo del país, contra las 5 mil que había en 2015. El objetivo es claro: más de 30 millones de estudiantes practicando este deporte. Para eso prevén tener 70 mil canchas disponibles en todo el país.

Guangzhou Evergrande (ubicado en el top 10 de clubes más ricos del mundo) es el pionero en la apuesta al crecimiento infantil. Tiene una escuela de fútbol con más de 3 mil alumnos a los que capacita con un método europeo. Entrenan 90 minutos al día y reciben una educación integral en lo que respecta al juego. El principal déficit que encontraron en la sociedad China quienes llevaron a cabo el proyecto es la falta de comprensión del juego. Por este motivo trabajan la táctica, incentivan al jugador a pensar “por qué” hacen cada movimiento para que sean capaces de interpretar y resolver situaciones dentro del campo de juego. De esta manera estimulan la toma de decisiones, creatividad, trabajo colectivo y competitividad.
Además de la gran inversión en infraestructura que realiza China para el desarrollo de sus jugadores invierten en capacitación. Entrenadores de las divisiones inferiores de los clubes de todo el mundo (River, Boca y San Lorenzo en Argentina) viajan a China a capacitar a los entrenadores orientales. Además de que reciben niños de equipos chinos en sus pensiones para que compartan tiempo y aprendan de los jugadores en Argentina.

Por otro lado, es de público conocimiento las grandes cantidades de millones de dólares que invierten en contratar jugadores de talla mundial. Estos jugadores sirven de guía para que los más jóvenes aprendan de sus ejemplos, funcionan para atraer al público a los estadios y además revalorizan la Superliga china. Hoy en día cobra 1.150 millones de euros anuales, contra los 1.400 millones de euros anuales que percibe la Premier League. Es decir que no sólo se llevan jugadores en su máximo esplendor como Paulinho, Oscar o Lavezzi, sino que además achicaron la brecha de ingresos con las principales ligas del mundo.

No todo es derrochar dinero para traer figuras, antes podía haber 4 jugadores internacionales por equipo en campo de juego, ahora el número se redujo a 3. De esta manera no podrá haber un equipo completo de jugadores extranjeros. Los jugadores chinos tendrán rodaje obligatoriamente. Algo similar sucede con los arqueros. Para no opacar a sus propios jugadores, está prohibido contratar arqueros internacionales. Todos deben ser chinos, para que puedan mejorar en su posición.

Para el 2020 China quiere tener una cancha de fútbol cada 10 mil habitantes. El objetivo de esta segunda etapa se centra en la década, donde quiere que su selección femenina de fútbol vuelva a ser potencia a nivel mundial (en 1999 salió subcampeona de mundo) y quieren que la selección masculina se ubique entre las mejores selecciones asiáticas.

La culminación de la construcción de la Muralla China versión fútbol es que entre el 2030 y 2050 China compita en el primer nivel mundial del fútbol. Con la gran inversión realizada el primer objetivo es ser sede del mundial 2030 o del 2034. Quieren ganarse el derecho y ser los anfitriones de una copa del mundo. Para darle un broche de oro en el 2050, donde ambas selecciones deben haber conquistado su primer estrella mundialista.

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