El dinero mueve al mundo, pero las grandes potencias económicas no generan sus ingresos de la misma manera. Cada una tiene su estilo y su idiosincrasia. El fútbol es el deporte más popular del mundo y un negocio que está en un crecimiento descomunal en los últimos 20 años. Las grandes potencias no tienen cultura en este deporte y han trazado un plan para desarrollar la misma de acá a las próximas décadas.

Rusia, Estados Unidos y China tienen en la mira las futuras Copas del Mundo de la FIFA. El otro gigante que maneja las economías mundiales se mueve en bloque, es la Unión Europea, y sus países coleccionan la mayor cantidad de mundiales a nivel continental.

El crecimiento exponencial del mercado del fútbol captó la atención de las potencias y cada una ha desarrollado un método identificado con su propia historia para posicionarse a la cabeza del mercado y, por ende, al frente de la formación de jugadores para sus selecciones.

Europa ha sido el continente en el cual nació el fútbol. Han surgido jugadores de todos los estilos y para todos los gustos. Desde el Catenaccio italiano, a la Naranja Mecánica de Holanda, como el rezo que jura que “el fútbol es un deporte que juegan 11 y siempre ganan los alemanes”. El fútbol está en sus vidas desde que se inventó, y cuentan con una ventaja cultural sobre los otros tres países.

Históricamente Europa ha sido un continente que se ocupó en colonizar tierras a lo largo del globo. Gran parte de su riqueza y dominio a nivel mundial se debe a las colonias que han desarrollado a lo largo del mundo. Incluso hoy en día les siguen rindiendo frutos.

No sólo la creación del deporte los ha ayudado a desarrollarse como potencias -a pesar de que los mejores jugadores de la historia son nacidos en Sudamérica- también se nutren de la posibilidad de nacionalizar jugadores de distintas partes del mundo a las selecciones europeas. Esto se debe a la inmigración que se desarrolló a lo largo de la historia. Tanto de europeos que se fueron a vivir a las distintas colonias, como de personas que escaparon de la pobreza y buscaron un mejor futuro en el viejo continente.

China por su parte tiene una historia diferente al resto del mundo occidental. El país con mayor cantidad de habitantes en el mundo participó sólo del Mundial 2002, en el cual se volvió en primera ronda. La historia del país oriental con el fútbol es escasa. “El fútbol en China es muy diferente, están a años luz de otros países y creo que recién dentro de 50 años van a poder competir ante Europa”, dijo Carlos Tevez, jugador de primer nivel internacional que hizo su paso por el fútbol chino.

La muralla china, ícono de la cultura del país oriental, tardó más de 200 años en construirse por la dinastía Ming. Quienes trabajaron en ella sabían que estaban llevando a cabo un proyecto que no iban a ver cómo culminaría; el trabajo era en post de las generaciones futuras. Y con la misma calma están destinando millones a la formación de jugadores juveniles. No van a tardar 200 años, pero  esperan que los nietos de los actuales adolescentes estén en condiciones de competir en el primer nivel del fútbol mundial.

Estados Unidos es otro de los países que no tiene cultura futbolera. En primer lugar, le dicen Soccer. El fútbol (football) para ellos es el fútbol Americano. Este deporte nacional, junto al basketball, al hockey sobre hielo y el baseball ocupan la mayor atención de la ciudadanía estadounidense. El show es lo más importante y para que el deporte pueda ser vendido en la sociedad, debe ser un show.

Por este motivo Estados Unidos también está invirtiendo una gran cantidad de miles de millones de dólares en la contratación de super estrellas que están en la recta final de su carrera, entrenadores que estuvieron en el primer nivel mundial y -de yapa- consiguieron ser anfitriones del mundial 2026 junto a México y Canadá.

Rusia es la más conservador y nacionalista en cuanto a su estilo histórico. Ellos también construyeron un muro, pero este muro fue para separarse del mundo capitalista. Estuvieron asilados de Europa y por eso se merecen una mención especial separada de la del antiguo continente. No quieren show, quieren trabajo y esfuerzo. Todos juntos por un mismo objetivo sin importar los lujos.

Su identidad arraigada al comunismo hizo que la Unión Soviética tenga al mejor arquero de la historia del fútbol, Lev “La Araña Negra” Yashin. Síntoma de una diferencia con el resto del  mundo. Mientras los demás países compiten por tener al mejor jugador -que siempre resulta ser ofensivo- los rusos tienen indiscutidamente al mejor arquero de la historia. El último caso de un jugador nombrado como el mejor del mundo que no era ofensivo fue en el Mundial 2006, cuando Italia salió campeón y el defensor central Fabio Cannavaro se llevó el galardón por encima de Zinedine Zidane.

Tal vez será casualidad del destino, pero la anfitriona del mundial 2018 comenzó su preparación en 2012 con la contratación de un técnico de la vieja escuela italiana como es Fabio Capello. Quien rescindió su vínculo de común acuerdo como entrenador de Rusia luego de una mala eliminatoria para la Eurocopa 2016. En su reemplazo llegó Stanislav Chérchesov, ex jugador de la selección rusa. El entrenador consiguió en esta copa del 2018 la mejor posición de Rusia en un mundial, donde quedó eliminada en los cuartos de final. La sociedad quedó encantada con su equipo y Rusia promete seguir dando que hablar en los años venideros.

 

Las potencias económicas tienen al fútbol en la mira. Todas tienen sus armas y sus estilo histórico que se ve reflejados en el desarrollo del fútbol. El poderío político y económico es incierto, y la dominación cultural a través del fútbol, está en juego.

0 Comentarios

Contesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Contactenos

Envíenos su consulta aquí.

Enviando

©2018 SportHub

Inicia Sesión con tu Usuario y Contraseña

o    

¿Olvidó sus datos?

Create Account