Del poder de cohesión y separación, la globalización, la violencia y el negocio del fútbol hablamos con el sociólogo Richard Giulianotti, ponente de nuestro Máster en Administración y Dirección del Fútbol

Ficha Técnica

Título: “El fútbol une y separa a la gente por igual”

Duración: 11:51

Tema: Fútbol y sociología

Protagonista: Richard Giulianotti

Descripción:

Richard Giulianotti es uno de los académicos más ilustres de la Universidad de Loughborough y, más allá de sus muros, un referente entre los autores de libros sobre sociología aplicada al mundo del deporte y, más concretamente sobre la influencia del fútbol en el comportamiento social de las personas, los grupos y la sociedad en general.

“Como investigador, me he especializado en áreas como la globalización, la paz, el desarrollo, los mega eventos deportivos, la juventud, el crimen y la desviación, dentro de un contexto deportivo, especialmente del fútbol”, resume Giulianotti.

Los estudiantes del Máster en Administración y Dirección del Fútbol en colaboración con el FC Barcelona disfrutaron de una de sus clases magistrales antes de que se sentara frente a nuestra cámara para hablar de gestión, desarrollo, globalización, negocio, cohesión y separación, y violencia en el fútbol de nuestros días.

Clásico Gre-Nal en Brasil

¿Qué factores contribuyen a que el fútbol sea el deporte más popular del mundo?

Tiene muchos atractivos para diversos tipos de sociedades. A lo largo de la historia se ha ido extendiendo de diferentes maneras: desde lo que podríamos llamar una vertiente comercial e industrial a una más educativa, desde el Reino Unido y más ampliamente hacia Europa, América Latina, y algunas partes de África y América del Norte. El fútbol proporcionó una especie de espacio cultural, creativo, un espacio físico en el que diferentes culturas y sociedades podían jugar y divertirse, pero también expresarse. Se crearon diferentes comunidades, identidades, modelos en cuanto a cómo se podía jugar, cómo se debía jugar; ha habido avances tácticos en general. Así que el fútbol ha sido un espacio clave para esas manifestaciones de creatividad local y nacional desde finales del siglo XIX hasta el siglo XX. Últimamente hemos vivido una nueva era de globalización que, en las últimas décadas ha afectado, obviamente, a las grandes ligas, a la élite, a los mejores clubs y a los principales torneos. En este sentido, el fútbol también ha abanderado los procesos de globalización en la cultura y en los medios; ha sido un deporte culturalmente muy significativo y muy atractivo a través del cual diferentes sociedades y culturas pueden expresarse, explorar y transmitir sus formas de identidad.

Podríamos decir que el fútbol es también uno de los deportes más apasionantes del mundo. ¿Puede un gran negocio como éste ser gestionado por gente apasionada?

Podríamos darle la vuelta a esta pregunta, en el sentido de que el sector empresarial se ha enfocado más en algunas de estas palabras clave relacionadas con la pasión y la inspiración, y con líderes que tienen ese tipo de compromiso con sus industrias, con sus productos. Los dirigentes de clubs y federaciones de fútbol, ciertamente, afirman sentir esa pasión, dicen que es lo que les motiva a entrar en el mundo del fútbol, es un reclamo primordial para estar involucrados. En parte porque, estoy seguro, sienten que deben hacerlo para tener más credibilidad frente los fans, inspiran más confianza. Si se mostraran exclusivamente centrados en la rentabilidad de los clubs, de las ligas o en la dimensión comercial que tiene el fútbol, creo que habría muchas más críticas hacia ellos por parte de muchos grupos de seguidores.

¿El fútbol une o separa a la gente?

Ambas cosas. En términos de unir a las personas, los clubs se ven a sí mismos como los representantes de sus comunidades de seguidores. Inicialmente surge en el ámbito local y, para los más grandes traspasa al ámbito nacional. Y cada vez más, los clubs más poderosos han ido traspasando fronteras y conectando a su afición. Lo podemos ver aquí en Barcelona, con todas las insignias de diferentes peñas rodeando el estadio; cada vez hay más peñas de seguidores de diferentes países, con conexiones internacionales. Obviamente, es una manera de unir a estos seguidores alrededor del club; dotarles de una identidad especial con un equipo como el Barcelona, que se proyecta como ‘más que un club’, lo que representa un conjunto adicional de valores y principios. Por tanto, muchos clubs proyectan esa clase de identidad colectiva, dan sentido a esos seguidores, como algo más que la simple suma o aglomeración de individuos.

El fútbol une y separa a la gente por igual" - Johan Cruyff Institute

Seguidores de los tres principales clubs de Turquía: Fenerbahce, Besiktas y Galatasaray  Foto: AP

También separa; el fútbol en muchos sentidos se basa en las rivalidades. Las más competitivas son, obviamente, las que se dan en los derbis, entre Real Madrid y FC Barcelona; en mi país, entre Celtic y Rangers, y muchas otras en todo el mundo. El fanatismo se basa muchas veces en ser ‘anti’. Y también hay casos en que el fútbol se ha asociado con formas de violencia o rivalidad intensa, agresiones entre diferentes grupos de seguidores, comunidades o países. El fútbol también refleja este tipo de divisiones. Así que, une o separa dependiendo del contexto del partido, de las relaciones sociales entre las diferentes aficiones y de los jugadores que protagonizan el propio partido.

A pesar de todos los avances en el fútbol, la violencia entre aficiones sigue siendo un tema clave para la industria. ¿Cómo cree que debería abordarse este problema?

Me gustaría destacar que en las últimas décadas ha disminuido la escalada de violencia, la cantidad de grupos que se identifican a sí mismos como ‘hooligans’. Dicho esto, sigue habiendo incidentes violentos. La vigilancia ha aumentado; hay más interés en la seguridad, especialmente en seguridad proactiva. Desde finales de los años 80, cada vez hay más estadios que utilizan vigilancia a través de circuitos cerrados de televisión. La seguridad está supervisada; se planifica y se aplica la segregación de los diferentes grupos de seguidores. Así que podríamos decir que la seguridad es más compleja y multifacética y recurre a la tecnología. Y, comparado con lo que pasaba en Inglaterra a mediados de los ochenta, ha habido un cambio cultural. Ya no existen tantos grupos de ‘hooligans’ como en el pasado, y eso ha sido clave para explicar los cambios que ha habido en cuando a violencia.

¿El salario de los jugadores debería ser proporcional al negocio que generan?

Esa sería la lógica comercial. Si nos fijamos, por ejemplo, en los fichajes, también se han encarecido enormemente en la última década. Dicho esto, podemos equipararlo al volumen del negocio, los ingresos anuales que tienen los clubs y ver, hasta qué punto, esos fichajes se pueden financiar o son sostenibles. También vemos que los ingresos por derechos de televisión van claramente al alza, sobre todo para los clubs más importantes, y también se da el caso de clubs adquiridos por propietarios muy ricos que pueden hacer una gran inversión en ese club, que a su vez puede gastar más en fichajes. Lo mismo pasa con los salarios. En el contexto inglés, por ejemplo, los clubs de la Premier League controlan un poco más el gasto en salarios de lo que lo hacían a principios-mediados de los noventa. Se analiza más detenidamente la proporción entre el volumen de negocio anual y el gasto en salarios, de manera que no se invierta más del 75-80% en salarios y la situación sea sostenible. En el pasado, había clubs cuyo gasto salarial superaba el 100% de sus ingresos anuales y eso era, obviamente, insostenible.

¿Cómo ha cambiado la manera en que los fans conectan con los clubs? ¿Se ve más como un negocio?

Ha cambiado de diferentes maneras. Muchos fans todavía se oponen a cualquier intento de etiquetarlos como consumidores, se ven a sí mismos como seguidores, con una identidad marcada con respecto al club que contrasta con el comportamiento del puro consumidor. Por otro lado, también hay movimientos de fans en ciertos países que buscan conectar con los clubs o incluso protestar por algunas de sus acciones, ya sea por la política de precios de las entradas o por cómo se implementa la política de seguridad. El movimiento ‘fan’ también está más organizado a nivel internacional; tenemos la Football Supporters Europe, la Asociación por los Derechos de los Aficionados, que se encarga de promover el diálogo entre las autoridades futbolísticas europeas. Esto no existía hace 15 ó 20 años, así que ha habido algunos cambios en cuanto a conciencia política y organización del movimiento ‘fan’. Creo que la mayoría de aficionados son bastante pragmáticos respecto a algunos de los cambios que han tenido lugar; pueden ser críticos con la comercialización del fútbol, ya sea con los salarios de los jugadores o el precio de las entradas, incluso con que los clubs gasten tanto dinero para seguir siendo competitivos. Pero, al mismo tiempo, ese pragmatismo hace que entiendan el contexto del mercado y que el club deba competir en él; están a favor de que fichen a los mejores jugadores y que gasten todo el dinero que puedan para mantener su competitividad. Así que hay un cierto pragmatismo crítico de muchos aficionados sobre el negocio del fútbol.

 

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